VIVIR CON DIABETES

Tal vez todos recordamos el día en que aquella persona con bata blanca nos dijo: “Usted tiene diabetes”, tal vez no recordamos muy bien lo que dijo después, porque en ese momento no lográbamos comprender muy bien lo que significaba, nos invadió el temor, toda una serie de reacciones emocionales intensas y lo único que pudimos pensar es que esto realmente no nos sucedía, nos negábamos a aceptar el diagnóstico, pensamos que el médico estaba equivocado, que los exámenes estaban mal, muy seguramente buscamos segundas opiniones y básicamente nos resistimos a creer que la diabetes era una realidad en nuestras vidas.

Sin embargo la evidencia confirmaba lo que nos negamos a aceptar y fue entonces cuando iniciamos la fase de protesta y agresividad, buscábamos un culpable: Nuestros hábitos de alimentación, el sedentarismo, los abusos con nuestra salud, el médico que no la detectó a tiempo, la herencia familiar, entre otros. Nos tornamos agresivos y sentimos rabia contra la vida por la situación que ahora vivíamos y que viviríamos como una realidad cada día, asumimos que estabamos “enfermos” y rápidamente nos precipitamos a la etapa de disociación, en la que idealizábamos nuestra vida antes del diagnóstico, pensábamos que todos esos sueños e ilusiones que teníamos ya no serían una realidad, renunciamos a planear, a vivir nuestra vida, las alegrías, las reuniones con los amigos, la familia, veíamos que la diabetes había terminado con nuestra vida y al aislarnos, sentirnos impedidos y asumir la diabetes como una enfermedad, fomentábamos el temor, los sentimientos de tristeza, frustración y desesperanza que nos condujeron a la depresión y que nos llevaron a ver y vivir la diabetes como un enemigo que acabó con todo en nuestra vida.

Las cosas podrían terminar allí y es allí donde muy seguramente muchos de nosotros hemos decidido quedarnos, en la melancolía y el dolor, preguntándonos una y otra vez por qué me sucedió a mi?, reprochándonos si yo hubiese sido más… o menos…, lamentando nuestra situación, negándonos a ver más allá, pareciera que hemos decidido vivir con “la nariz pegada contra la pared del dolor”, pensando que no hay nada que hacer, sin ver lo que hay más allá un mundo de posibilidades que se abre si nos damos cuenta de que lo IMPORTANTE NO ES LO QUE NOS SUCEDE, SINO LO QUE NOSOTROS HACEMOS CON LO QUE NOS SUCEDE, si bien es cierto que la realidad: la diabetes, es algo que no cambiará, lo que si podemos hacer es cambiar la manera en la que vemos y vivimos la diabetes en nuestra vida y por eso considero que hay cosas fundamentales que debemos tener en cuenta:

1. LA DIABETES NO ES UNA ENFERMEDAD ES UN ESTILO DE VIDA: Es una manera de vivir que nos invita a modificar hábitos en alimentación, incluir la actividad física, el medicamento, mayor cuidado de nuestra salud de una manera cotidiana. Asumir la diabetes como una manera de vida cotidiana, lejos de representar limitación y postración, amplia nuestras expectativas de vida, como la diabetes nos lleva a ser más organizados con nuestra vida, cómo nos invita a vivir de una manera mejor.

2. LA DIABETES NOS HACE MEJORES: En días anteriores, durante un taller, hicimos un hermoso descubrimiento con las personas que participaban de la actividad, veíamos que una de las primeras cosas que “dañaba” la diabetes era nuestra autoestima, porque nos identificábamos como enfermos, impedidos y porque sentíamos que habíamos perdido el control de nuestras vidas y cuando veíamos las “invitaciones” que nos hacía la diabetes veíamos que la diabetes básicamente es una invitación de nuestro cuerpo a vivir mejor, a cuidar de nosotros, a querernos, a valorarnos.

3. LA DIABETES HACE PARTE DE NUESTRA VIDA, NO ES TODO EN NUESTRA VIDA: Cómo nos sentiríamos si al asistir a una celebración notamos que la mitad de la cena es para una sola persona y la otra mitad es para las otras 40 o más que estamos invitadas?, muy seguramente sentiríamos rabia y resentimiento hacia el anfitrión y no regresaríamos a una nueva celebración, esto mismo sucede con la diabetes, no es necesario dejar el colegio, el trabajo, la familia, los amigos, en una palabra DEJARLO TODO para sentarnos a comer cada tres horas, tomar nuestro medicamento o aplicarnos insulina y hacer media hora de ejercicios, estas “nuevas” cosas entran a hacer parte de la vida que llevábamos, pero no a reemplazarla totalmente, cuando compramos algo nuevo, reemplazamos algunas cosas deterioradas de nuestro ropero, pero no nos deshacemos de todo. Por eso es importante aprender a vivir cada día con nuestra “renovada organización”, ver que SI podemos disfrutar de las mismas cosas que disfrutábamos antes y que mejor aún al mismo tiempo cuidamos de nuestra salud.

4. HAY QUE CENTRARSE EN LAS POSIBILIDADES NO EN LAS LIMITACIONES: Somos dados a mirar con nostalgia la puerta que se cerró y por hacerlo perdemos de vista la ventana que se abre, nos limitamos a ver lo que se fue y no lo que llega, las mil y una posibilidades que trae la diabetes: la actividad física como una posibilidad de integración familiar, a aparte del sentimiento de solidaridad y acompañamiento que genera el diagnóstico, la posibilidad de disfrutar de una manera diferente una reunión familiar o de amigos, las cada vez más amplias, posibilidades en alimentación y si lo notamos bien la clave es la POSIBILIDAD, lo que perdemos de vista cuando ante una dificultad bajamos la cabeza y nos quedamos sin horizonte.

5. HAY QUE ESTABLECER METAS CLARAS, CONCRETAS Y MEDIBLES EN UNIDADES DE TIEMPO: El propósito general es mejorar el control de mi diabetes, pero cómo hacerlo? Es importante empezar por:

1. Identificar las posibles causas que dificultan mi control.

2. Hacer un inventario de los recursos con los que se cuenta

3. Empezar a definir alternativas ante estas dificultades, lo importante es que sean alternativas REALES

4. Definir cuales serán las metas a corto plazo de una manera progresiva.

5. Iniciar el proceso.

6. NO ver las fallas como fracasos totales sino como oportunidades para analizar y superar, así será más sencillo acercarse a la meta.

7. Revisar frecuentemente mi proceso para hacer ajustes y reconocer mis logros.

6. HAY QUE CONTAR CON APOYO: Aquí es importante tener en cuenta que apoyo significa: COLABORAR NO HACER POR, el apoyo significa compañía, saber que las personas que me rodean me quieren, pero que más allá de sentirlo me lo demuestran interesándose por lo que me sucede, logrando un sano equilibrio sin caer en la sobreprotección, dependencia y manipulación que en nada contribuyen y si dañan a quien vive la situación diabetes, porque lejos de ayudarlo a sentirse capaz lo lleva a experimentar sentimientos de minusvalía, es muy importante que consideremos una idea: si una persona se siente amada, se reconocerá como valiosa al ser merecedora de cariño y experimentará una alta motivación para cuidar de sí misma.

7. Como último aspecto, lo cual no quiere decir que sea menos importante y sin el cual no funciona ninguno de los anteriores HAY QUE CREER EN SI MISMO: Los demás pueden no porque tienen familia, amigos, contactos, porque son los más de buenas o porque tienen dinero, no si alguien lo hace es porque quiere y básicamente porque SE QUIERE, porque CREE EN SI MISMO, porque cada día ante una dificultad para y mira su maleta de herramientas y descubre que Dios y las personas que han pasado por su vida le han dado cosas positivas que puede emplear para salir adelante, sin perder de vista las nuevas cosas que puedan encontrar en el horizonte.

La premisa dentro de este proceso es querer y creer en mi, al fin y al cabo yo soy el equipo y las excelentes condiciones de la cancha, los mejores uniformes, las mejores barraras y patrocinadores ayudan, pero si el equipo sale decidido a perder no hay nada que hacer, en diabetes hay que salir a ganar, a hacer las mejores jugadas, a considerar las mejores estrategias y a luchar con energía hasta el final.

Alguien muy especial tenía un hermoso cartel que decía: -“La cuestión no es si puedo hacerlo, la cuestión es si quiero hacerlo”- y en ese sentido la clave de este proceso es usted mismo.

Adriana Y. Flórez P.

Psicóloga, Educadora

3 Replies

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  • que buena reflexion . cuando el medico de dijo que tenia prediabetes me puse a llorar y me dije no quiero ser una carga para mi familia , voy a ponerme las pilas ha investigar que puede hacer, por ahora me controlo la comida las bebidas con azúcar, me gustaba tomar vino , ahora tomo muy poco haga ejercicio todos los días , y bueno para adelante.

  • hola soy diabética tipo I, hace 25 años, cuando mis padres me llevaron al medico y les dijo que yo era diabética ellos no sabían que hacer, al poco tiempo fuimos a consulta en la Asociación Colombiana de Diabetes y eso fue de gran ayuda, mis padres se sentían mas tranquilos y cómodos tratando y cuidándose conmigo, ahora ya estoy casada y tuve una hija hace 4 años, y todo fluye bien gracias a la ayuda de los doctores, lo único es que no he logrado bajar mi hemoglobina glicosilada a 6, siempre me sale en 7.

  • Sigue viniendo a la Asociación? de no ser así la invito a venir para ayudarle a bajar su hemoglobina glucosilada

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