Cortisona, ¿en verdad vale la pena utilizarla?

Cortisona, ¿en verdad vale la pena utilizarla?

Como norma general, la cortisona es una herramienta para controlar. El problema es que su uso a la larga es contraproducente y no digamos de cara a toda una vida en convivencia con ella, (especialmente en el caso de aquellos que la tienen de nacimiento) ya que constituye un descontrol, un efecto rebote, un aliado que te da la mano y luego te la quita. No se puede confiar en una amigo así, por eso la cortisona no es útil para controlar la enfermedad de forma estable, sino simplemente para acelerar brutalmente la regeneración de la piel Si eso es lo que necesitamos, la podemos usar para eso.

Por ejemplo, es útil para quienes trabajan de cara al público y necesitan estar lo mejor posible durante unos días. También es útil para niños que todavía no son conscientes de su enfermedad Y sobre todo, si se usa de forma muy moderada y en raras ocasiones, no tiene por qué convertirse en un enemigo. Pero hay que tener cuidado, ya que constituye una solución muy fácil y atractiva.

De otra forma no justificada, la cortisona te puede arrastrar una especie de círculo vicioso que te provoca una ilusión de cura, que luego desaparece. ¿De qué sirve curarse unas heridas que luego vuelven a aparecer? Menudo solución. Me imagino que tu lo que quieres es alcanzar un estado estable y duradero. Entonces debes terminar con la pesadilla de la cortisona.

Tenemos dos tipos de cortisonas. La cutánea es la que se suele recetar y de la que más fácil es abusar. En mi caso, la he estado utilizando durante años casi como si fuera crema hidratante. Cuando le preguntaba al médico me decida que tal y como estaba no pasaba nada, y claro, yo que iba a hacer, ni me lo cuestionaba, y mi familia tampoco. La cortisona me ha hecho pasar muy malos momentos, con mucha inestabilidad, “adicción” y efectos rebotes: total para nada.

Luego tenemos la cortisona oral, que es mucho más agresiva, directa y que se manda sobre todo para tratar los brotes, durante al menos un par de semanas. Muchos dermatólogos mandan cortisonas, la pregunta es ¿por qué? En la mayoría de los casos todos estamos de acuerdo en lo mismo: que al final nos fastidia más que nos ayuda, ¿ellos no lo saben? En cualquier caso, no usar cortisona irá en contra del tratamiento de muchos especialistas. Lo que te recomiendo es que comentes todas tus dudas y que te explique por qué en tu caso es necesaria, a ver por donde sale. De todas formas, tal y como decía un usuario en un comentario, esto es “pan para hoy y hambre para mañana”.

Ademas la cortisona provoca muchos efectos adversos como los que mencionamos a continuación:

El uso a largo plazo de cortisona tiene un número potencial de efectos secundarios severos: hiperglucemia, resistencia a la insulina, diabetes mellitus, osteoporosis, ansiedad, depresión, gastritis, colitis, hipertensión, ictus, disfunción eréctil, hipogonadismo, hipotiroidismo, lesiones digestivas perforantes, accidentes tromboembólicos, choques, hinchazón general, amenorrea y retinopatía entre otros problemas los dientes se vuelven amarillos.

Por estos motivos, desde los años sesenta se estableció que la corticoterapia se debía reservar para las afecciones graves. Sin embargo, en los tratamientos temporales, la mayoría de la gente no experimenta efectos secundarios severos.

Los efectos secundarios suelen ser predecibles, casi siempre son reversibles y se marchan una vez terminado el tratamiento. Hay algunas opciones para ayudar a minimizar o prevenir dichos efectos. Los más comunes son un aumento del apetito, irritabilidad, insomnio, hinchazón en extremidades inferiores (retención de fluidos), náuseas, debilidad muscular, aumento de glucemia y mala cicatrización. Estos efectos pueden durar 10 años o más, dependiendo del tratamiento que se haya efectuado en el cuerpo del paciente con anterioridad.

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