TRASTORNOS MENTALES ORGÁNICOS (incluidos los sintomáticos)

TRASTORNOS MENTALES ORGÁNICOS (incluidos los sintomáticos)

TRASTORNOS MENTALES ORGÁNICOS (INCLUIDOS LOS SINTOMÁTICOS)

Comentario Preliminar: Esta es una completa y técnica explicación sobre este tema, sino entendemos algo podemos preguntarle a nuestro médico psiquiatra o psicólogo clínico; o plantear la duda aquí en la página a través de la pestaña amarilla al final de esta publicación como "responder" y te la daremos: la idea es dar apoyo en estos tema de salud. En la medida que hacemos "psicoeducación", entendemos mejor qué nos pasa y podemos manejar más eficientemente nuestras patologías... Este concepto se aplica para todo lo que publicamos: ayuda y auto-ayuda... no estás solo...

TRASTORNOS MENTALES ORGANICOS, INCLUIDOS LOS SINTOMATICOS (F00-F09): (Prof. Jesús R, Sánchez Lizausaba)

“Se trata de una serie de trastornos mentales agrupados por tener en común una etiología demostrable, enfermedad o lesión cerebral u otra afección causante de disfunción cerebral. La disfunción puede ser primaria, como en el caso de enfermedades, lesiones o daños que afectan al cerebro de un modo directo y selectivo, o secundaria, como en el caso de enfermedades sistémicas y de los trastornos que afectan a diversos órganos o sistemas, entre ellos el cerebro”.

Los rasgos esenciales pueden clasificarse en dos grupos principales. Por un lado, están los síndromes en los cuales son constantes y destacadas alteraciones de las siguientes funciones: la memoria, la inteligencia, la capacidad de aprendizaje, la conciencia, la atención. Por otro lado, están los síndromes en los cuales las manifestaciones más destacadas se presentan en las áreas de la percepción, de los contenidos del pensamiento, del humor, de las emociones, o en los rasgos generales de la personalidad y formas del comportamiento.

Estos trastornos pueden comenzar a cualquier edad aunque la mayoría tienden a empezar en la edad adulta o avanzada. Algunos son aparentemente irreversibles y progresivos, otros son transitorios o responden a tratamientos disponibles hoy día.

Demencia

“Es un síndrome debido a una enfermedad del cerebro, generalmente de naturaleza crónica o progresiva, en la que hay déficits de múltiples funciones corticales superiores, entre ellas la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. La conciencia permanece clara. El déficit cognoscitivo se acompaña por lo general, y ocasionalmente es precedido, de un deterioro en el control emocional, el comportamiento social, o de la motivación. Este síndrome se presenta en la enfermedad de Alzheimer, en la enfermedad vascular cerebral y en otras condiciones que afectan al cerebro de forma primaria o secundaria. Para hacer un diagnóstico claro de demencia, los síntomas expuestos más arriba y el deterioro deben haber estado presentes por lo menos durantes seis meses”.

El diagnóstico diferencial debe hacerse con: Trastorno depresivo. Delirium. Retraso mental leve o moderado. Rendimiento cognoscitivo anormal atribuible al medio.

Puede haber diferentes tipos:

Sin síntomas adicionales

Con predominio de ideas delirantes

Con predominio de alucinaciones

Con predominio de síntomas depresivos

Con otros síntomas mixtos

“Demencia en la enfermedad de Alzheimer (F00): La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad degenerativa cerebral primaria, de etiología desconocida, que presenta rasgos neuropatológicos y neuroquímicos característicos. El trastorno se inicia por lo general de manera insidiosa y lenta, el período evolutivo puede ser corto, dos o tres años, pero en ocasiones es más largo. Puede comenzar en la edad madura e incluso antes, pero la incidencia es mayor hacia el final de la vida. En los casos de inicio más tardío, el curso tiende a ser más lento y a caracterizarse por un deterioro más global de las funciones corticales superiores”.

La inteligencia se encuentra deteriorada, lo más característico es déficit cognitivo global, que interfiere con el funcionamiento social y laboral. La alteración de la memoria es un síntoma prominente que va desde el olvido de nombres, números telefónicos, direcciones, etc. hasta el olvido de los nombres de familiares cercanos, ocupación, cumpleaños, etc. Se encuentran alteradas tanto la memoria reciente como la tardía, sin embargo, los eventos más remotos de la vida del paciente son recordados mejor que los recientes.

En el pensamiento hay alteraciones importantes en la capacidad de abstracción, en muchos casos puede ser destacada ideación paranoide. En la conducta ocurren cambios importantes como dificultad para el control de los impulsos, mal arreglo personal, descuido en la higiene. Pueden ocurrir intentos sexuales con personas extrañas y/o niños. En casos graves pueden aparecer agnosia y apraxia. Generalmente se acentúan las características previas de la personalidad. La conciencia se encuentra normal excepto cuando el cuadro demencial coincide con un estado confusional. De forma común pueden estar presentes ansiedad y depresión.

El electroencefalograma no es específico, puede ser normal o enlentecido, puede haber disminución o ausencia del ritmo alfa. El insomnio y la anorexia pueden resultar importantes con pérdida de peso que puede llevar a la caquexia. En casos avanzados encontramos retracción y atrofia muscular, incontinencia esfinteriana y complicaciones cardio-respiratorias.

Son frecuentes los problemas legales debido a la sugestionabilidad del paciente lo que propicia que sea engañado. El paciente por su parte puede tener conductas antisociales así como exhibicionistas.

Después del inicio de la enfermedad puede haber una sobrevida de hasta 10 años. Los hallazgos característicos en el cerebro, en la enfermedad de Alzheimer son: una marcada reducción en el número de neuronas, en especial en el hipocampo, la sustancia innominada, el locus coeruleus, la corteza temporo-parietal y la central; la aparición de una degeneración neurofibrilar compuesta de filamentos helicoidales apareados; la aparición de placas neuríticas compuestas fundamentalmente por sustancias amiloides que tienden a crecer, y formaciones granulovacuolares. Se han descrito también alteraciones neuroquímicas, tales como una marcada reducción de las enzimas acetilcolintransferasas, de la acetilcolina misma y de otros neurotrasmisores y neuromoduladores.

Los rasgos clínicos de la enfermedad de Alzheimer son tan característicos que normalmente es posible llegar a un diagnóstico de presunción basándose sólo en la clínica. La demencia en la enfermedad de Alzheimer se considera hoy día irreversible; puede coexistir con una demencia vascular, lo que ocurre del 10 al 15% de todos los casos de demencias; puede ser de inicio precoz, antes de los 65 años; o de inicio tardío, después de los 65 años.

Tratamiento:

1) Vigilar las condiciones higiénicas

2) Evitar accidentes

3) Antipsicóticos cuando son necesarios

4) Hipnóticos cuando son necesarios

5) Vitaminas

6) Terapia ocupacional

7) Psicoterapia que brinde seguridad emocional, debe sentirse querido, reconocido, aceptado y útil

8) Debe permanecer en el hogar mientras éste

pueda brindarle la seguridad que necesita

9) La hospitalización debe considerarse como último recurso

“Demencia vascular (F01): Incluye a la demencia multiinfarto, antes era llamada demencia arterioesclerótica. Lo más característico es que haya antecedentes de ictus transitorios, con breves trastornos de conciencia y paresias o pérdidas de visión fugaces. La demencia puede también ser consecutiva a una serie de accidentes vasculares agudos o más rara vez a un único ataque apoplético mayor. Es entonces cuando se manifiesta un cierto deterioro de la memoria y del pensamiento. El comienzo de la enfermedad tiene lugar en la edad avanzada. El cuadro suele ser brusco, como consecuencia de un episodio isquémico aislado, o la demencia puede ir haciéndose presente de una manera gradual. La demencia es la consecuencia de los infartos del tejido cerebral secundarios a una enfermedad vascular, incluida la enfermedad vascular hipertensiva. Por lo general los infartos son pequeños y sus efectos son acumulativos.

El deterioro cognoscitivo suele ser desigual, de tal manera que puede haber pérdida de memoria, deterioro intelectual, y signos neurológicos focales, mientras que la conciencia de enfermedad y la capacidad de juicio pueden estar relativamente conservadas. Un comienzo brusco, un deterioro escalonado y la presencia de síntomas y signos neurológicos focales aumentan la probabilidad del diagnóstico de demencia vascular, cuya confirmación vendrá en algunos casos por la tomografía axial computarizada o en último extremo por la neuropatología.

Los rasgos accesorios son: hipertensión arterial, soplos carotídeos, labilidad emocional con distimias depresivas pasajeras, llantos o risas intempestivas, episodios transitorios de obnubilación de conciencia o de delirium, a menudo provocados por nuevos infartos. Suele aceptarse que la personalidad se mantiene relativamente bien conservada, pero en algunos casos hay cambios evidentes de la misma, con aparición de apatía, o desinhibición, o acentuación de rasgos previos, tales como egocentrismo, actitudes paranoides, o irritabilidad” (Demencia arterioesclerótica).

Cuando el EEG no se encuentra normal, pueden encontrarse ritmos lentos con desorganización difusa, se ha descrito además escasa modificación del ritmo alfa (no supresión) a la apertura palpebral

La demencia vascular puede coexistir con la de Alzheimer.

La demencia vascular puede ser:

De inicio agudo, se desarrolla de un modo rápido.

Demencia multi-infarto, tiene un inicio más gradual. Aquí se incluye la demencia de predominio cortical.

Demencia vascular subcortical, pueden existir antecedentes de hipertensión arterial y de focos de destrucción isquémica en las zonas profundas de la sustancia blanca de los hemisferios cerebrales, que pueden sospecharse en la clínica y demostrarse en los cortes de una tomografía axial computarizada.

Demencia vascular mixta, cortical y subcortical.

Tratamiento: Pueden ser útiles las medidas recomendadas para la demencia en la enfermedad de Alzheimer. Oxígeno, enzimas, vitaminas, estimulantes cerebrales, vasodilatadores. Los antipsicóticos (neurolépticos) sedantes pueden usarse a dosis variables y con riesgo de hipotensión en caso de: excitación, insomnio, confusión. Los antidepresivos pueden estar indicados para tratar las complicaciones melancólicas.

“Demencia en la enfermedad de Pick (F02.0): Se trata de una demencia progresiva de comienzo en la edad media de la vida (por lo general entre los 50 y los 60 años de edad), caracterizada por cambios precoces y lentamente progresivos del carácter y por alteraciones del comportamiento, que evolucionan hacia un deterioro de la inteligencia, de la memoria y del lenguaje, acompañado de apatía, de euforia y, en ocasiones, de síntomas o signos extrapiramidales. El cuadro neuropatológico corresponde a una atrofia selectiva de los lóbulos frontales y temporales, sin la aparición de placas neuríticas ni degeneración neurofibrilar en magnitudes superiores a las del envejecimiento normal. Los casos de comienzo más precoz tienden a presentar una evolución peor. Las manifestaciones comportamentales a menudo preceden al deterioro franco de la memoria”.

Puede presentarse apraxia, alexia y afasia. El peso total del cerebro puede llegar a ser menor a 1 Kg. Es más frecuente en mujeres. El paciente fallece entre 1 y 15 años de enfermedad. El EEG puede ser normal o exhibir anomalías leves como disminución de la actividad alfa.

“Demencia en la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (F02.1): Se trata de una demencia progresiva con multitud de síntomas y signos neurológicos debida a alteraciones neuropatológicas específicas (encefalopatía espongiforme subaguda), cuya supuesta etiología es un agente transmisible (virus lento). El inicio tiene lugar normalmente hacia la mitad o el final de la vida, por lo general en torno a los 50 años, pero puede presentarse en cualquier momento de la adultez. El curso es subagudo y lleva a la muerte en uno o dos años (enfermedad de las vacas locas).

Una tríada compuesta de demencia intensa, devastadora, de curso rápido, enfermedad piramidal y extrapiramidal, con mioclonias y electroencefalograma característico (presencia de ondas trifásicas. Descargas en puntas periódicas) suele considerarse como altamente sugestiva de esta enfermedad”.

“Demencia en la enfermedad de Huntington (F02.2): Se trata de una demencia que se presenta formando parte de una degeneración masiva del tejido cerebral. La enfermedad de Huntington es trasmitida por un único gen autosómico dominante. Los síntomas surgen por lo general hacia la tercera o cuarta décadas de la vida y la incidencia en ambos sexos es probablemente la misma. En algunos casos los primeros síntomas pueden ser depresión, ansiedad, síntomas claramente paranoides, acompañados de cambios de la personalidad. La evolución es lentamente progresiva, la muerte ocurre luego de 10 a 15 años.

La asociación de movimientos coreiformes, demencia, y antecedentes familiares de enfermedad de Huntington es altamente sugestiva del diagnóstico, aunque hay casos esporádicos en los que no es así”.

“Demencia en la enfermedad de Parkinson (F02.3): Se trata de una demencia que aparece en el curso de una enfermedad de Parkinson avanzada, generalmente grave”.

“Demencia en la infección por HIV (F02.4): Se trata de un diagnóstico caracterizado por déficits cognoscitivos que satisfacen las pautas para el diagnóstico de demencia, en ausencia de una enfermedad concomitante u otro trastorno que pudiera explicar los hallazgos distintos de una infección por HIV. Evoluciona casi siempre de forma rápida, en el plazo de semanas o meses hacia una demencia global grave, estado de mutismo y la muerte”.

Puede haber demencia en otras enfermedades específicas tales como: Intoxicaciones por monóxido de Carbono. Lipoidosis cerebral. Epilepsia. Parálisis general progresiva. Degeneración hepatolenticular. Hipercalcemia. Hipotiroidismo adquirido. Intoxicaciones. Esclerosis múltiple. Neurosífilis. Deficiencia de niacina. Poliarteritis nodosa. Lupus eritematoso sistémico. Tripanosomiasis. Deficiencia de vitamina B12.

“Síndrome amnésico orgánico no inducido por alcohol u otras sustancias Psicotropas (F04): Se trata de un síndrome caracterizado por un deterioro marcado de la memoria para hechos remotos, en el cual la memoria para hechos inmediatos está conservada. También está disminuida la capacidad para aprender cosas nuevas, lo que da lugar a una amnesia anterógrada y a una desorientación en el tiempo. Forma parte del síndrome de una amnesia anterógrada, pero de una intensidad variable, que puede disminuir en el curso del tiempo, si la enfermedad o el proceso patológico subyacentes tienen tendencia a remitir. La presencia de confabulaciones puede ser un rasgo destacado, aunque inconstante. La percepción y otras funciones cognitivas, incluyendo la inteligencia, están bien conservadas y constituyen un trasfondo del que destaca de un modo particular el trastorno de la memoria. El pronóstico depende del curso de la lesión básica (normalmente afecta al sistema hipotálamo-diencefálico o a la región del hipocampo). La recuperación completa es en principio posible”. (Psicosis o síndrome de Korsakov no alcohólicos).

“Delirium no inducido por alcohol u otras sustancias psicotropas (F05): Se trata de un síndrome cerebral orgánico que carece de una etiología específica, caracterizado por la presencia simultánea de trastornos de la conciencia (desde obnubilación a coma) y la atención (distraibilidad), de la orientación (en tiempo, en casos graves en espacio) de la percepción (alucinaciones e ilusiones sobre todo visuales), del pensamiento (capacidad de abstracción y de comprensión deterioradas, ideas delirantes pasajeras, posible incoherencia), de la memoria (deterioro de la inmediata y reciente), de la psicomotricidad (hipo o hiperactividad), de las emociones (depresión, ansiedad o miedo, irritabilidad, euforia, apatía o perplejidad) y del ciclo sueño vigilia (insomnio o inversión de las fases sueño vigilia, somnolencia diurna, ensueños desagradables o pesadillas). Puede presentarse en cualquier edad, pero es más frecuente después de los 60 años. El cuadro de delirium es transitorio y de intensidad fluctuante. La mayoría de los casos se recuperan en cuatro semanas o menos. Sin embargo, no es raro que el delirium persista con fluctuaciones incluso durante seis meses, en especial cuando ha surgido en el curso de una enfermedad hepática crónica, carcinoma, o endocarditis bacteriana subaguda. La distinción que se hace algunas veces entre el delirium agudo y subagudo no tiene gran relevancia clínica y el trastorno ha de ser concebido como un síndrome unitario cuya intensidad puede ir de leve a muy grave. Un delirium puede superponerse o evolucionar hacia una demencia.

El comienzo del cuadro debe ser rápido, en su curso deben presentarse fluctuaciones diurnas de los síntomas y la duración total del trastorno debe ser inferior a los seis meses. El cuadro clínico descrito es tan característico que un diagnóstico fiable de delirium puede hacerse incluso antes de confirmar su etiología. Si el diagnóstico ofrece duda, además de los antecedentes de una enfermedad somática o cerebral subyacente, puede ser necesario poner de manifiesto una disfunción cerebral. (Síndrome agudo cerebral. Estado confusional agudo o subagudo no alcohólico. Psicosis infecciosa aguda o subaguda. Reacción orgánica aguda o subaguda. Síndrome psico-orgánico agudo).

“Otros trastornos mentales debidos a lesión o disfunción cerebral o a enfermedad somática (F06): Se incluyen distintos trastornos mentales causados por alteraciones cerebrales debidas a enfermedad cerebral primaria, a enfermedad sistémica o de otra naturaleza que afecta secundariamente al cerebro, o a una sustancia tóxica exógena (no alcohol ni psicotropa). Estos trastornos tienen en común, el que sus rasgos clínicos no permiten por si mismos hacer un diagnóstico de presunción de un trastorno mental orgánico, como demencia o delirium. Por el contrario sus manifestaciones clínicas se parecen o son idénticas a aquellas de los trastornos no considerados como “orgánicos”. Se presume que su etiología es una enfermedad o una disfunción cerebral que actúa directamente, y que no son simplemente la expresión de una asociación fortuita con dicha enfermedad o disfunción, o de la reacción psicológica a sus síntomas, tal como trastornos esquizofreniformes asociados a epilepsia de larga duración.

La decisión de clasificar un síndrome clínico aquí se basa en lo siguiente:

a) Evidencia de una enfermedad, lesión o disfunción cerebral o de una enfermedad sistémica de las que puedan acompañarse de uno de los síntomas mencionados.

b) Relación temporal (semanas o pocos meses) entre el desarrollo de la enfermedad subyacente y el inicio del síndrome psicopatológico.

c) Remisión del trastorno mental cuando mejora o remite la presunta causa subyacente.

d) Ausencia de otra posible etiología que pudiera explicar el síndrome psicopatológico (por Ej. unos antecedentes familiares muy cargados o la presencia de un estrés precipitante).

Los siguientes trastornos son los que con mayor probabilidad dan lugar a estos trastornos: epilepsia, encefalitis límbica, enfermedad de Huntington, traumatismos craneales, neoplasias del cerebro, neoplasias extracraneales con repercusión remota sobre el sistema nervioso central, enfermedad vascular, lesiones o malformaciones vasculares, lupus eritematoso u otras enfermedades del colágeno, enfermedades endocrinas, trastornos metabólicos, enfermedades tropicales y enfermedades parasitarias, efectos tóxicos de sustancias no psicotropas.

“Alucinosis orgánica (F06.0): Se trata de un trastorno caracterizado por alucinaciones persistentes o recurrentes, normalmente visuales o auditivas, que se presentan en un estado de conciencia clara y que pueden ser o no reconocidas como tales por quien las padece. Puede presentarse una elaboración delirante de las alucinaciones, pero lo más frecuente es que se conserve la conciencia de enfermedad” (Delirio dermatozoico. Estado alucinatorio orgánico no alcohólico).

“Trastorno catatónico orgánico (F06.1): Se trata de un trastorno caracterizado por una actividad psicomotriz disminuida o aumentada, que se acompaña de síntomas catatónicos. Pueden alternarse ambos polos de trastornos psicomotores. Se desconoce si en estos cuadros orgánicos puede presentarse la gama completa de los trastornos catatónicos descritos en la esquizofrenia. Tampoco ha podido aclarase de una manera concluyente si un estado catatónico orgánico puede presentarse con un estado de conciencia claro o si es siempre una manifestación de un delirium, con una amnesia subsiguiente total o parcial. Suele aceptarse que las encefalitis y las intoxicaciones con monóxido de carbono dan lugar a este síndrome con más frecuencia que otras causas orgánicas”.

“Trastorno de ideas delirantes (esquizofreniforme) orgánico (F06.2): Se trata de un trastorno en cuyo cuadro clínico predominan ideas delirantes persistentes o recurrentes. Las ideas delirantes pueden acompañarse de alucinaciones pero éstas no se limitan al contenido de las ideas. Pueden presentarse rasgos sugerentes de esquizofrenia, tales como alucinaciones bizarras (En español bizarro es valiente, generoso. En inglés y francés es extraño, extravagante) o trastornos del pensamiento”.

“Este diagnóstico no deberá hacerse si la presunta relación causal orgánica no es específica o se limita a hallazgos tales como una dilatación de los ventrículos cerebrales visualizados en una tomografía axial computarizada o signos neurológicos menores”. (Estados orgánicos paranoides o alucinatorios-paranoides. Psicosis esquizofreniformes de la epilepsia).

“Trastornos del humor (afectivos) orgánicos (F06.3): Se trata de un trastorno caracterizado por depresión del estado de ánimo, disminución de la vitalidad y de la actividad. Puede también estar presente cualquier otro de los rasgos característicos de episodio depresivo. El único criterio para la inclusión de este estado en la sección orgánica es una presunta relación causal directa con un trastorno cerebral o somático, cuya presencia deberá ser demostrada con independencia, por ejemplo, por medio de una adecuada exploración clínica y complementaria o deducida a partir de una adecuada información anamnésica. El síndrome depresivo deberá ser la consecuencia del presunto factor orgánico, y no ser la expresión de la respuesta emocional al conocimiento de la presencia del mismo, o la consecuencia de los síntomas de un trastorno cerebral concomitante. Son casos prototípicos la depresión postinfecciosa”.

“Trastorno de ansiedad orgánico (F06.4): Se trata de un cuadro caracterizado por los rasgos esenciales de un trastorno de ansiedad generalizada, de trastorno de pánico o por una combinación de ambos, pero que se presenta como consecuencia de un trastorno orgánico capaz de producir una disfunción cerebral”.

“Trastorno disociativo orgánico (F06.5): Se trata de un trastorno que satisface las pautas de trastornos disociativos o de conversión, y a la vez pautas generales de etiología orgánica.

“Trastorno de labilidad emocional (asténico) orgánico (F06.6): Se trata de un estado caracterizado por la presencia de incontinencia o labilidad emocional persistentes, de fatigabilidad y de diversas sensaciones corporales desagradables y dolores atribuibles a un factor orgánico. Suele aceptarse que este trastorno se presenta con mayor frecuencia en la enfermedad vasculocerebral y en la hipertensión, en asociación con otras causas”.

“Trastorno cognoscitivo leve (F06.7): Este trastorno puede preceder, acompañar o suceder a infecciones o trastornos somáticos, cerebrales o sistémicos muy diversos. Puede no existir una afectación cerebral puesta de manifiesto por signos neurológicos, pero si grandes molestias o interferencias con actividades”. “La característica principal es una disminución del rendimiento cognitivo, que puede incluir deterioro de la memoria y dificultades de aprendizaje o de concentración. Los tests objetivos suelen detectar anomalías. La naturaleza de los síntomas no permite el diagnóstico de demencia, síndrome amnésico orgánico o delirium”.

“Otro trastorno mental especificado debido a lesión o disfunción cerebral o enfermedad somática (F06.8): Ejemplos son el estado de ánimo alterado que ocurre durante el tratamiento con esteroides o antidepresivos” (psicosis epiléptica).

En las psicosis epilépticas el diagnóstico de epilepsia es claro, existen evidencias importantes para diagnosticar la psicosis orgánica, pero no hay estado confusional, ni psicosis de Korsakov, ni demencia.

“Trastorno de la personalidad y del comportamiento debidos a enfermedades, lesiones o disfunciones cerebrales (F07): La alteración de la personalidad y del comportamiento debida a una enfermedad, una lesión o una disfunción cerebral puede ser de carácter residual, concomitante con una enfermedad daño o disfunción cerebral. En algunos casos, las características concretas de las manifestaciones de estos trastornos de la personalidad y del comportamiento residuales o concomitantes pueden sugerir el tipo o localización de la afección cerebral. Sin embargo, no debe sobreestimarse la fiabilidad de este tipo de presunción diagnóstica y por lo tanto deberá investigarse siempre de un modo independiente la etiología subyacente”.

“Trastorno orgánico de la personalidad (F07.0): Este trastorno se caracteriza por una alteración significativa de las formas habituales del comportamiento premórbido. Estas alteraciones afectan de un modo particular a la expresión de las emociones, de las necesidades y de los impulsos. Los procesos cognoscitivos pueden estar afectados en especial o incluso exclusivamente en el área de la planificación de la propia actividad y en la previsión de probables consecuencias sociales y personales, como en el llamado síndrome del lóbulo frontal. No obstante, se sabe que este síndrome se presenta no sólo en las lesiones del lóbulo frontal, sino también en lesiones de otras áreas circunscritas del cerebro.

Un diagnóstico definitivo se basa, además de en los claros antecedentes u otra evidencia de enfermedad, lesión o disfunción cerebral en la presencia de dos o más de los siguientes rasgos:

a) Capacidad persistentemente reducida para mantener una actividad orientada a un fin, concretamente las que requieran períodos largos de tiempo o gratificaciones mediatas.

b) Alteraciones emocionales, caracterizados por labilidad emocional, simpatía superficial e injustificada y cambios rápidos hacia la irritabilidad o hacia manifestaciones súbitas de ira y agresividad. En algunos casos el rasgo predominante puede ser la apatía.

c) Expresión de necesidades y de impulsos que tienden a presentarse sin tomar en consideración sus consecuencias o molestias sociales.

d) Trastornos cognoscitivos, en forma de suspicacia o ideas paranoides o preocupación excesiva por un tema único, por lo general abstracto o por ambas a la vez.

e) Marcada alteración en el ritmo y flujo del lenguaje, con rasgos tales como circunstancialidad, “sobre-inclusividad”, pegajosidad e hipergrafia.

f) Alteración del comportamiento sexual.

(Síndrome del lóbulo frontal. Trastorno de personalidad de la epilepsia límbica. Síndrome postlobotomía. Personalidad orgánica pseudopsicopática. Personalidad orgánica pseudoretrasada. Estado postleucotomía).

“Síndrome postencefalítico (F07.1): En este síndrome se incluyen los cambios de comportamiento residuales que se presentan tras la recuperación de una encefalitis vírica o bacteriana. Los síntomas no son específicos y varían de unos a otros individuos, de acuerdo con el agente infeccioso y, sobre todo, con la edad del enfermo en el momento de la infección. La diferencia principal entre este trastorno y el resto de los trastornos orgánicos de personalidad es que es a menudo reversible.

“Las manifestaciones de este trastorno suelen consistir en malestar general, apatía o irritabilidad, cierto déficit de las funciones cognoscitivas (dificultades de aprendizaje), alteración de los hábitos del sueño y de la ingesta, cambios de la conducta sexual y disminución de la capacidad de juicio. Pueden presentarse muy diversas disfunciones neurológicas residuales tales como parálisis, sordera, afasia, apraxia constructiva o acalculia”.

Síndrome postconmocional (F07.2): Este síndrome se presenta normalmente después de un traumatismo craneal, por lo general suficientemente grave como para producir una pérdida de la conciencia. En él se incluye un gran número de síntomas dispares tales como cefaleas, mareos, cansancio, irritabilidad, dificultades de concentración y de la capacidad de llevar a cabo tareas intelectuales, deterioro de la memoria, insomnio y tolerancia reducida a situaciones estresantes, a excitaciones emocionales y al alcohol. Estos síntomas pueden acompañarse de un estado de ánimo depresivo o ansioso, dando lugar a una cierta pérdida de la estimación de si mismo y a un temor a padecer una lesión cerebral permanente. Estos sentimientos refuerzan los síntomas primarios y se pone así en marcha un círculo vicioso. Algunos enfermos se vuelven hipocondríacos y se embarcan en la búsqueda constante de diagnósticos y de tratamientos, y de ellos algunos pueden adoptar el papel permanente de enfermo. La etiología de estos síntomas no es siempre clara y se han interpretado tanto como consecuencia de factores orgánicos como psicológicos. (Síndrome postconmocional. Síndrome cerebral post-traumático no psicótico).

Fuente: sanliz.com/content/index.ph...

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