El Alzheimer y el Impacto en la familia

El Alzheimer es una de las enfermedades más duras que pueda haber, pues destruye no solamente a la persona que la padece, sino también a la familia misma quien sufre las consecuencias.

El tener que atender a un enfermo que no comprende las cosas y que al mismo tiempo no sepamos nosotros mismos comprenderlos hace que nuestra vida cambie por completo. La gente no nos entiende, la familia se aleja… creen que todo eso que decimos que nos pasa, son puros inventos nuestros, que la persona está bien, que son cosas de la edad, que no nos debe preocupar… La realidad es otra… No hay apoyo, no hay comprensión; hay solamente soledad, tristeza, rabia, desesperación, miedo al futuro, miedo a quedarse solo, miedo a perderlo todo…!

Conviviendo con el Alzheimer

Quienes estamos al cuidado de un enfermo de Alzheimer, sabemos lo difícil que es enfrentar día con día nuevas situaciones, la mayoría de las veces desesperantes, que llega un momento en que todo se nubla, todo se nos viene abajo. Luego, pedimos ayuda y ésta no nos llega. La gente no nos comprende, no vive las 24 horas del día con el enfermo…! Y nosotros como familiares y cuidadores más solos nos sentimos.

Son muchos los problemas que enfrentamos. Sentimos miedo, coraje, angustia, desesperación, soledad… Sentimos tantas cosas que llega un momento en que se explota o simplemente uno es el que se viene abajo sin poder continuar ayudando a nuestro ser querido, el enfermo.

Y es que tener un familiar con Alzheimer es duro y devastador. Tú y yo lo hemos pasado, lo hemos visto, pues es bien difícil enfrentarse a una situación como ésta y peor aún cuando ésta, la enfermedad, destruye prácticamente a toda la familia. Desafortunadamente no hay por el momento cura alguna. Las investigaciones prosiguen, pero aún falta mucho por hacer.

El Alzheimer es una enfermedad francamente desgastante, pues no solamente es el enfermo quien la padece, sino la propia familia quien la sufre. Uno quisiera que el enfermo nos comprendiera y nos dirigimos a él de una manera lógica, como si esta lógica la fuera a entender. No nos damos cuenta que, por desgracia, su cerebro se ha ido destruyendo, que él no tiene la culpa de lo que le pasa, y que sus conductas, muchas veces agresivas, son producto de su propia enfermedad.

Hablarle calmadamente, despacio, viéndole a los ojos tomándole de la mano, queriéndole, mimándole y respetándole ayuda mucho en estos casos. Es obvio el que uno se desespere cuando ellos no comprenden, se ponen inquietos, repiten y repiten la misma pregunta, se quieren ir de la casa, desconocen a la gente, etcétera… Pero así es la vida y debemos aceptarla las cosas tal cual son. Y si bien la enfermedad es terrible y el proceso que vive la familia, especialmente el cuidador principal, es tremendo, también debemos aprender a ver lo positivo; pues quienes hemos tenido la experiencia de vivir todo esto, también sabemos que todo esto nos ayuda a valorar lo que es la vida, a aprender a ser pacientes, comprensivos, saber lo que somos y el importante rol que jugamos en el cuidado del enfermo.

Si tu deseas apoyo, comprensión, te sientes desesperado o desesperada, o tal vez quieras compartir tus experiencias y que otra gente también aprenda de tí, acércate a la Asociación de Alzheimer más cercana a donde te encuentras. Seguramente ahí te ayudarán.

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